Donaciones 2

Sebastian y Tamara estaban casados en el régimen legal de gananciales. Acuden a la Notaría y otorgan escritura pública de donación a favor de su hijo Unai de un bien inmueble ganancial reservándose la facultad de disponer del bien.

Además Sabastian dona a su hijo Unai un bien inmueble privativo, reservándose la facultad de disponer.

Posteriormente Sebastian dona a Tamara en escritura pública, la reserva de la facultad de disponer sobre el bien inmueble privativo.

Posteriormente Sebastian y Tamara se divorcian, liquidan la sociedad de gananciales y acuerdan que la facultad de disponer del bien inmueble ganancial se adjudique a Tamara.

Fallece Sebastian.

Tamara que está pasando por dificultades económicas quiere vender los dos bienes inmuebles, tanto el privativo como el ganancial.

¿Puede hacerlo?

 

 

 

14 comentarios en “Donaciones 2”

  1. Procede analizar por separado las dos donaciones que se operan en este supuesto:

    1) Donación del bien ganancial con reserva de la facultad de disponer a favor de ambos cónyuges.

    Es una donación admitida en el art. 639 Cc y, si bien en relación con el mismo se ha discutido si la reserva puede referirse a todos o al único bien donado, a nuestro modo de ver sí debe admitirse, ya que la donación, o al menos el objeto de la misma se dona, depende por entero de la voluntad del donante, coincidiendo así con la postura mayoritaria entre la doctrina y con la jurisprudencia del TS.

    Al divorciarse Sebastián y Tamara, procede liquidar la sociedad de gananciales, ex art. 1392.1º Cc. Y la facultad de disponer deberá incluirse en la liquidación, como derecho que forma parte del acervo común. En la liquidación, la facultad se adjudica a Tamara, que pasa a ostentarla con carácter privativo, por lo que, a partir de este momento, podrá ejercitarla por sí sola en cualquier momento antes o después de fallecer Sebastián.

    2) Donación del bien privativo con reserva de la facultad de disponer a favor del donante.

    En este caso, la duda que se plantea es si Sebastián, donante y titular de la facultad de disponer, podría transmitir esta facultad a un tercero, Tamara en el supuesto que se nos plantea.

    La respuesta debe ser negativa, si atendemos a la naturaleza de la facultad de disposición que se reserva el donante, pues se trata de una facultad personalísima e intransmisible. Así resulta de los siguientes argumentos:

    1- La reserva de la facultad de disposición tiene un carácter vitalicio, referido a la vida del donante, por lo que se extingue cuando éste muere. Ello denota su carácter personal.
    2- El art. 639 Cc, en consonancia con lo anterior, no admite la transmisión mortis causa de esta facultad. Y, si no se admite la transmisión mortis causa, con mayor razón debe rechazarse la transmisión ínter vivos.
    3- El art. 639 Cc no prevé la posibilidad de que la reserva se opere en favor de persona distinta del donante, a diferencia de lo que ocurre con la posible reversión del art. 641 Cc, que sí admite que ésta pueda establecerse a favor del donante o de un tercero, si bien limitadamente.

    Con todo, al morir Sebastián sin haber dispuesto del bien donado, conforme al propio precepto, se extingue la reserva de la facultad de disponer y se purifica la donación a favor de Unai, el donatario, sin que Tamara tenga facultad de disposición alguna sobre dicho bien.

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  2. Para resolver este caso debemos plantear lo siguiente: ¿puede donarse la reserva de la facultad de disponer?
    Si bien el art. 634 sólo habla de bienes, se admite en nuestro ordenamiento la transmisión de derechos vg: el art. 480 con relación al derecho de usufructo. La admisibilidad de la donación/transmisión de la facultad de disponer dependerá de la naturaleza que le atribuyamos: si consideramos que es un derecho, sin más especialidades y equiparable a otros derechos de naturaleza real, podrá transmitirse.
    Sin embargo, esta facultad es una posibilidad que la ley concede a favor del donante y por tanto, debe estudiarse dentro del ámbito de la donación. Nos encontramos además, con que el inciso final del art. 639 establece la extinción de esta facultad a la muerte del donante, lo que indica su carácter vitalicio. ¿Es además de vitalicio, un derecho personalísimo y por tanto intransmisible?
    Podría entenderse que no es personalísimo, pues no se regula expresamente nada al contrario, y en una interpretación amplia del precepto, Tamara podrá vender los dos inmuebles.
    Al contrario, considerar que la facultad de disponer es intransmisible, impedirá que Tamara pueda vender el bien privativo, puesto que a la muerte de Sebastian, Unai adquiere el pleno dominio del bien donado.
    La finalidad de la reserva en la donación sólo puede entenderse establecida a favor del donante: los actos que el donatario pueda hacer con respecto al bien donado se entienden sujetos a condición resolutoria, pues depende de que el donante haga o no uso de esa facultad de disposición. Del carácter vitalicio de esta facultad puede desprenderse también que es personalísima, pues de lo contrario, podría disponer “mortis causa” de tal reserva, transmitiéndola a otra persona a su muerte y así sucesivamente, convirtiéndose en una donación sujeta a resolución indefinidamente, lo que choca con la inadmisibilidad de los derechos reales perpetuos. Por ello, me inclino a considerar que Tamara no puede vender el bien privativo que Sebastian donó a Unai.

    Con relación a la facultad de disponer del bien ganancial, podría entenderse lo antes expuesto, y por tanto, tampoco sería válida la donación de la facultad de disponer, por lo que Tamara sólo podría vender su mitad correspondiente. Pero en este caso la naturaleza del bien es distinta, y el donante no ha sido uno, sino dos.
    Con motivo de la liquidación de gananciales, resulta artificioso en la práctica atribuir la facultad de disponer a cada uno de los excónyuges sobre un bien que ya ha perdido esa naturaleza ganancial y la facultad de disposición de cada uno perdería toda efectividad si el otro no se allana a efectuar el mismo acto de disposición para conservar la integridad total del bien donado. En este caso por tanto, considero que sí es posible la transmisión de esa facultad teniendo en cuenta que se hace por uno de los donantes en favor del otro. Por lo que Tamara sí podrá vender este bien.

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  3. TOMS:

    La primera cuestión que nos planteamos es si se puede realizar una donación con reserva de disponer de todos los bienes donados o del único bien donado, pues el art. 639CC sólo permite expresamente la reserva de algunos de los bienes donados o de alguna cantidad con cargo a ellos. Podría argumentarse como posición en contra el propio contenido del art.639CC o que la jurisprudencia no ha admitido en ningún supuesto de forma directa la reserva de todos los bienes donados. A favor podría argumentarse que de admitirse, se cumpliría estrictamente la voluntad del donante, o que en todo caso el donante podría cumplir esta finalidad indirectamente a través del derecho de reversión que establece el art. 641CC (siempre dentro de los límites previstos para las sustituciones testamentarias).
    Si admitiéramos la primera postura, ninguna de las donaciones sería válida, entonces la mujer podría disponer del bien ganancial si de la liquidación de los gananciales se le adjudica el bien en cuestión (pues mientas no se liquide, ninguno de los cónyuges puede disponer de ningún bien ganancial en concreto, pues se trata de una comunidad germánica). No podría por el contrario disponer del bien privativo pues éste no es de su propiedad, sino de Sebastián que al fallecer pasaría a sus legitimarios y herederos de acuerdo con su testamento o las reglas de la sucesión.
    Si admitiéramos la segunda posición, más adecuada a nuestro parecer, la mujer (Tamara) no podría disponer del bien privativo pues éste pertenece al hijo, puesto que al morir el donante sin hacer uso de la facultad de disponer, el bien pasaría a pertenecer al donatario, a Unai, como dispone el art. 639CC. Entonces Tamara, solo podría disponer el bien ganancial, y sólo por el 50%, pues la otra mitad correspondería al hijo, a Unai (por esta misma razón, por el fallecimiento de Sebastián).

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  4. En primer lugar, debemos de abordar la sucesión de Sebastian para resolver la cuestión; en cuanto al bien privativo, al donarle Sebastian la facultad de disponer a Tamara, es decir, el usufructo con facultad de disposición puesto que ha sido concedido el poder de disposición expresamente por el propietario; cuya nudapropiedad pertenece a Unai. Por tanto, al no pertenecerle la propiedad no podrá enajenar el bien, tan solo enajenar el derecho de usufructo que dispone, en virtud del art. 480 que se resolverá al finalizar el mismo.

    Respecto al bien ganancial tenemos que considerar que aunque Sebastian al liquidar la sociedad de gananciales le cede la facultad de disponer del bien ganancial, también un usufructo de disposición, no debemos de confundirlo con la propiedad del mismo, puesto que la misma pertenece a Unai por la donación que le hicieron ambos conjuntamente. Y al tratarse de un bien ganancial la propiedad del mismo correspondía a Tamara y Sebastian por mitad. Pero al haber donado la propiedad al mismo ocurre lo mismo que en el caso anterior.

    Por tanto, Tamara al no ser la propietaria de los bienes no puede venderlos, porque tiene un derecho de usufructo de disposición, ya que ha sido concedid0 el poder de disposición del mismo por el propietario, pero se trata de un “ius in re alliena”, por tanto, no puede disponer de la propiedad de los mismos.

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  5. En este segundo supuesto se nos plantean diversas donaciones:
    – La donación con facultad de disposición de un bien ganancial realizada por ambos cónyuges conjuntamente.
    – La donación con facultad de disposición de un bien privativo por parte de Sebastián.
    – La donación de la facultad de disposición a favor de Tamara por parte de su esposo, lo cual sería lícito si consideramos dicho derecho como un bien mueble, cumpliéndose en todo caso lo prescrito en el art. 632 C.c.
    Al margen de todo esto, tras la disolución posterior del matrimonio se adjudica la faculta de disposición a favor exclusivamente de Tamara del bien ganancial donado por el matrimonio a favor de su hijo Unai.
    A raíz de todo lo expuesto, se plantea si es posible la posterior disposición por Tamara de ambos inmuebles, para lo cual debemos partir de lo establecido en el art. 639 C.c.
    Al tenor literal del precepto parece presuponerse que se trata de una facultad personalísima del donante, y que incumbe exclusivamente al mismo y por tanto no podrá transmitir a tercero, por lo que la reversión del bien privativo, así como la facultad respecto del bien ganancial no podía transmitirse por Sebastián a Tamara, dado que le correspondía en exclusividad a él, y parece estar limitada dicha facultad a solamente una parte de los bienes y no a la totalidad de los objetos o cantidades donadas.
    Sin embargo, y pese al tenor literal del precepto, esta facultad si sería posible, y doctrinalmente se ha mantenido tanto la transmisibilidad de esta facultad como la posibilidad de que comprenda la totalidad de los bienes dado que dicha finalidad podría lograrse igualmente mediante el establecimiento de una donación reversional, conforme al art. 681 C.c., siempre y cuando se respeten los límites de las sustituciones fideicomisarias, lo cual se respeta plenamente en el supuesto, y a priori sería posible dicha disponibilidad absoluta por parte de Tamara.

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  6. En primer lugar, advertimos que todos los sujetos intervinientes son mayores de edad, tienen plena capacidad de obrar y tienen vecindad civil común.
    El problema que se plantea es si Tamara puede vender dos inmuebles, por lo que vamos a verlos por separado.
    El primer inmueble es un bien privativo que Sebastián dona a su hijo Unai reservándose la facultad de disponer. Como nada se dice en contra, entendemos que la donación se ha hecho en escritura pública y que ha habido aceptación del donatario (ex. Art. 633 CC). Después, Sebastián dona a Tamara en escritura pública la reserva de la facultad de disponer.
    Por tanto, se plantea si Tamara puede vender el bien, lo que dependerá de si entendemos que la facultad de disponer que se reserva el donante puede o no transmitirse.
    Puede entenderse que sí en base a que el dominio es un derecho elástico compuesto por una serie de facultades, las cuales pueden transmitirse separadamente. Entre ellas estaría el derecho a disponer de la cosa, que se reservaría el donante, transmitiendo el resto de facultades al donatario, que no podría disponer. Por su parte, el donante podría transmitir por cualquier título (en este caso gratuito) la facultad para disponer del bien a favor de su esposa y ésta, ejercitando esta facultad, podría venderlo.
    Pero consideramos preferible mantener que no porque se ha transmitido al donatario el pleno dominio. Lo que se reserva el donante no es una de las facultades del dominio sino un derecho potestativo, personalísimo, vitalicio e intransmisible que no permite al donante quedarse para sí el bien sino a disponer de él. Por tanto, fallecido Sebastián sin haber hecho uso de la facultad de disponer, ésta se extingue y el bien pertenecerá a su hijo Unai, sin que su madre pueda disponer de él.
    El segundo inmueble es un bien ganancial que Sebastián y Tamara donan a su hijo Unai en escritura pública reservándose la facultad de disponer. Como nada se dice en contra, suponemos que Unai ha aceptado la donación en la misma escritura o en otra separada en vida de los donantes, cumpliéndose todos los requisitos de forma ad solemnitatem que para la donación de inmuebles exige el art. 633 CC.
    Después el matrimonio se divorcia y en la liquidación de gananciales acuerdan que la facultad de disponer del bien se adjudique a Tamara. Después fallece Sebastián y Tamara pretende vender el bien debido a dificultades económicas. Aquí puede entenderse:
    – Que la facultad de disponer no puede adjudicarse a uno de los cónyuges en la liquidación porque su ejercicio debería ser conjunto al tratarse de un bien ganancial y, al fallecer Sebastián, podría mantenerse:
    o Que se extingue la facultad de disponer por considerarse vitalicia.
    o Que Tamara podría ejercitarla por su mitad.
    o O que Tamara podría ejercitarla por la totalidad, pero entregando a Unai (heredero de Sebastián) la mitad de lo obtenido.
    – Pero consideramos preferible entender que es posible que los cónyuges acuerden en la liquidación de gananciales que la facultad de disponer del bien se adjudique a uno de ellos (Tamara en este caso), en tanto ambos son titulares de la mitad de la total masa en liquidación (ex. Art. 1404 CC) y pueden partir los bienes y derechos de la manera que tengan por conveniente en base al principio de libertad de pactos del art. 1255 CC. Por tanto, Tamara podría ejercitar la facultad de disponer sobre el bien ganancial donado a su hijo y venderlo a un tercero.

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  7. En primer lugar las donaciones parecen válidas en cuanto a capacidad, objeto y forma; ambos prestan el consentimiento para la disposición de los bienes gananciales y se otorga escritura pública, entendiendo que consta en esta misma forma la aceptación de Unai.
    También se considera válida la reserva de la facultad de disponer, de conformidad con el art.639 del código civil, aunque se plantean varios problemas:
    el código se refiere a la facultad de disponer de parte de la cosa donada, aunque la doctrina no encuentra obstáculo para que pueda reservarse la facultad de disponer sobre la totalidad.
    y, por otra parte, parece referirse únicamente a la reserva favor del donante, pero la doctrina admite la reserva a favor de un tercero, ya que no se trataría más que de la facultad de revocación a favor de un tercero prevista en el art.641, para los casos y con los límites previstos para las sustituciones fideicomisarias.
    y por último, en el caso de bienes gananciales, la doctrina también discute si en caso de fallecimiento de uno de los dos cónyuges, no podrá ejercitarse la facultad de disponer, o podrá ejercitarse solo por la mitad de gananciales correspondiente al cónyuge supérstite o sobre la totalidad.
    Sin embargo, en este caso parece que se resuelve al atribuir la facultad de disponer al cónyuge superviviente mediante escritura pública, ya que si puede reservarse a favor de un tercero podrá transmitirse esta facultad.
    Por lo que entendemos que Tamara podrá disponer de los bienes donados.

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  8. Por ponernos en situación y antes de abordar las cuestiones más problemáticas del caso, apuntar que no encontramos irregularidad alguna en las donaciones, tanto del bien ganancial como del privativo de Sebastián a Unai, con reserva de la facultad de disponer ex. Art 639 CC.
    Sin embargo, el primer problema lo encontramos a la hora de aceptar la donación de la facultad de disponer, puesto que aunque se reconoce la donación de derechos, aun a pesar de que el art.618 CC sólo se refiera a cosas. Debemos plantearnos si dicha facultad es o no un derecho transmisible, nuestro ordenamiento jurídico reconoce en dicha reserva un derecho personalísimo y por tanto intransmisible, por lo que no deberíamos admitir negocio alguno respecto del mismo. Sin embargo, puesto que se admite la reversión en favor de un tercero en el art.641 del CC, podríamos argumentar que también debería poder concederse dicha facultad a un tercero. No obstante, en nuestra opinión, podría llegar a admitirse el reconocimiento de dicha facultad a un tercero, pero al tratarse de un derecho personalísimo no se podría transmitir a posteriori en un negocio jurídico.
    Otra cuestión a tener en cuenta, es que ocurre con la facultad de disposición sobre en bien ganancial, puesto que se entiende que es una facultad conjunta de ambos de conyugues, por lo que debemos determinar que ocurre tras el fallecimiento de uno de ellos- Existen doctrinalmente distintas posiciones, bien entender que se extingue el derecho y por tanto el donatario adquiere la totalidad del bien, entender que el cónyuge supérstite puede ejercitar dicha facultas sobre la mitad del bien o bien que puede disponer de la totalidad entregando al donatario la mitad de lo que perciba. En nuestra opinión, conforme a derecho y entorno a las titularidades compartidas debería mantenerse una de las dos últimas posibilidades.
    En consecuencia Tamara sólo podrá disponer de la mitad del bien ganancial o bien del todo pero entregando la mitad de lo percibido Unai, apuntar que esta facultar obliga a su titular a disponer del bien no pudiéndoselo quedar para sí.

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  9. En cuanto a la donación del bien inmueble ganancial con reserva de la facultad de disponer
    En un principio corresponde el ejercicio compartido ya sea como cotitulares de derecho o por aplicación de las normas de disposición sobre los bienes gananciales
    Tras la liquidación se acuerda que la facultad de disposición se adjudique a Tamara
    Se puede entender que no tiene valor económico pues es un derecho personalísimo de manera que no cabría incluirlo en la liquidación de gananciales. Aunque estén divorciados  deberán ejercitarlo conjuntamente lo que sucedería es que la contraprestación recibida no sería privativa sino ganancial y debería ser objeto de liquidación adicional.
    Sebastián fallece antes de realizarse el acto de disposición siguiendo esta posición se extinguiría la facultad de disponer, o podría corresponder  a Tamara por la mitad siendo la contraprestación privativa.

    También se puede considerar  que en base a la protección de los acreedores si tiene valor económico y puede incluirse en la liquidación de gananciales, siendo válida la adjudicación y teniendo la contraprestación carácter privativo.

    Hay que tener en cuenta además que en la donación con reserva de la facultad de disponer caben dos posibilidades
    La primera es que Tamara es el propietario de los bienes pues puede disponer de ellos en nombre e interés propio, los acreedores podrán embargar los bienes y ejercitar la acción subrogatoria
    Si se considera por el contrario que el dueño es el donatario su hijo Unai, que estaría sujeto a la posibilidad de revocación por el donante el cual sólo sería titular de un derecho personalísimo, los acreedores no podrían ejercitar la acción subrogatoria, y el bien sería inembargable

    Respecto del inmueble privativo la reserva de la facultad de disponer ha de ser del propio donante, Sebastián, no cabe la reserva a favor de los herederos del donante ni directamente donando la facultad de disponer ni indirectamente pactando la transmisibilidad de la reserva. Tamara no podría vender el bien

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  10. Donaciones 2:

    Asumimos igualmente en este caso que los donantes tienen plena capacidad y poder de disposición, cabe distinguir cada una de las donaciones:
    – Donación con reserva de facultad de disponer de bien ganancial por Tamara y Sebastián a su hijo Unai. La donación, presumiendo que Unai presta su aceptación también en EP (la misma de donación u otra posterior antes de la muerte de los donantes y notificándola posteriormente a éstos en forma auténtica, ex art. 633 CC) es válida, al permitir el CC que el donante se reserve la facultad de disponer ex art. 639 CC. En el caso de tratarse de donación de bien ganancial, la facultad de disponer reservada corresponde a ambos hasta la muerte de alguno de ellos o liquidación de la sociedad de gananciales por otra causa. En el supuesto que tratamos, tal liquidación se produce con el divorcio de Sebastián y Tamara, y la facultad de disponer se adjudica a esta última, por lo que, desde ese momento, puede disponer unilateralmente del bien donado. Así, podría sin ninguna objeción vender el bien ganancial donado a su hijo al ser la única titular de la facultad de disponer sobre el mismo.
    – Donación por Sebastián de bien privativo a favor de su hijo Unai. Presumiendo asimismo el cumplimiento de las formalidades del art. 633 CC (EP y aceptación del donatario en la misma EP u otra distinta y anterior a la muerte del donante, con notificación auténtica a éste), la donación es válida al permitir el art. 639 CC la reserva de la facultad de disponer por el donante. No obstante, de tal art. 639 CC parece deducirse el carácter personalísimo de tal reserva, al señalar dicho precepto que, en caso de no usar el donante en vida de ese derecho, pasará al donatario dicha facultad. Así, el art. 639 permite disponer al donante del bien o derecho donado pero no de la propia facultad de disponer reservada, por lo que estimamos que la donación hecha posteriormente por Sebastián a Tamara de la reserva de la facultad de disponer sobre el inmueble privativo es nula. Por ello, tras la muerte de Sebastián, ex art. 639 CC pasará a Unai la facultad de disponer del bien donado, deviniendo su propiedad plena, y no pudiendo Tamara disponer de dicho bien.

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  11. En primer lugar diremos que se cumplen los requisitos formales ( Escritura pública : Ad solemnitatem 633 ) y de capacidad ( partiendo de que los donantes tienen capacidad para contratar y disponer ,624cc) de los siguientes actos :
    1. Donación de Sebastián y támara a Inai de un inmueble ganancial con reserva de la facultad de disponer del mismo, 639cc
    2. Donación de Sebastián a unai de inmueble privativo , también con reserva , 639
    3. Donación de Sebastián a támara de la reserva de la facultad de disponer sobre el privativo, 639

    Se plantean las siguientes cuestiones :

    Se discute la amplitud de la reserva , ¿puede reservarse totalmente ?
    En contra defendemos la literalidad del 639 ( que solo admite la reserva parcial ” de alguno de los bienes donados”) , faltaría el ánimo de liberalidad ( podría afirmarse que el donante no ha querido vincularse seriamente pues supone la contradicción de donar y no donar ) la ST 17,5,1997: toda donación pura y simple debe tener por causa la mera liberalidad del bienhechor , sin la cual es nula la donación ..

    A favor de la reserva total aducimos el principio de la autonomía de la voluntad ( 1255cc), el 675cc por analogía ( la voluntad del testador es ley prima del testamento, de modo que la voluntad del donante será ley de la donación ) , razones de utilidad ( la voluntad del donante fue favorecer a unai pero con reserva de la facultad de disponer del bien para el caso de necesidad, sería absurdo pensar que se reservara la facultad sobre parte del bien dada la dificultad que existiría para disponer al ser dudoso que algún adquirente esté dispuesto adquirirlo , el a. 641 estable la reversión a favor del donante para cualquier caso y circunstancia ..
    Por ello Entendemos preferible defender que si es posible .

    -se plantea la validez de la donación de la reserva de la facultad de disponer .
    Si entendemos que la reserva es personalísima no es posible , además el artículo 639 la concede tan solo al donante .
    Podemos sostener lo contrario ( la validez) entendiendo que no es un derecho personalísimo , sino que tiene carácter patrimonial
    , el 675cc, 1255, la gratitud de la donación , también podría concederse la reserva a favor de otra persona lo que no dejararia de ser una reversión a favor de tercero valida según el a641..
    Defendemos esta última tesis .

    En cuanto a la naturaleza de la reserva entendemos que se trata de una donación sujeta a condición resolutoria ( pertenece al donatario sin perjuicio de la posible resolución si el donante dispone ) aunque esta tesis podría vulnerar el el 1256.(.. No pueden dejarse al arbitrio de uno de los contratantes , es decir a la voluntad del donatario”)

    Sebastian y Tamara liquidan la sociedad de gananciales y acuerdan para támara la adjudicación de la de la reserva de la facultad de disponer sobre el bien ganancial . Fallece finalmente Sebastián .

    Ahora bien el supuesto no nos dice que Unai y Tamara hayan aceptado las donaciones , y Sebastián ya ha fallecido , por lo que no hay perfección de la misma ( 630,633,623,629cc) y no surte efecto la donación del bien privativo a unai, ni la de la facultad de disponer del privativo a tamara.
    Respecto a la donación del inmueble ganancial por ambos a unai con reserva de la facultad de disponer se plantea si podría aceptarse ahora . En contra El a.633 dice no surtirá efecto si no se hiciese en vida del donante y Sebastián ya ha fallecido . A favor el a 675 ( el donante quiso favorecer al donatario, Tamara( donante) sigue viva , la reserva sobre el bien ganancial fue adjudicada a Tamara. De algún modo podríamos defender que todavía es posible la aceptación respecto de la donación primera . Y que por tanto Tamara podría disponer del bien ganancial . Respecto del privativo no sería posible . Entendiendo que fallece intestado Sebastian su heredero sería su hijo unai.

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  12. Distinguimos:
    – Donación a Unai del bien inmueble privativo, reservandose la facultad de disponer: La primera cuestión que se plantea es si Sebastian puede donar la reserva de la facultad de disponer, lo que depende de la naturaleza jurídica que tiene esta facultad de disponer.
    Si se entiende que es un ius disponiendi integrante del haz de facultades del dominio, sobre el que el propietario puede realizar actos dispositivos , Sebastian puede donarlo a Tamara.
    No obstante, parece que esta facultad de disponer presenta especialidades que lo acercan a un derecho potestativo o de modificación jurídica, ya que permite al donante por su sola voluntad disponer de bienes ajenos poniendo fin a la situación jurídica preexistente ( si entendemos que el dominio se transmite al donatario en el momento de la donación, si bien con la limitación de la reserva de la facultad de disponer).
    Puede sostenerse además que tiene caracter personalísimo pues no se transmite a los herederos (ya que conforme al artículo 639 si muere sin haber hecho uso de ese derecho el donatario adquiere los bienes) y es por lo tanto intransmisible.
    De manera que Sebastian no puede donar la reserva de la facultad de disponer a Tamara, y en el momento del fallecimiento de Sebastian, adquiere Unai la propiedad definitiva del bien inmueble privativo.

    – Donación a Unai del bien inmueble ganancial con reserva de la facultad de disponer.
    Sebastian y Tamara se han divorciado, liquidan la sociedad de gananciales y acuerdan la adjudicación del la reserva de la facultad de disponer a Tamara, y posteriormente fallece Sebastián.
    Cabe plantearse si con el divorcio se extingue la reserva de la facultad de disponer, ya que en el caso especial de donación de un bien ganancial con reserva de la facultad de disposición parece que la disposición debe realizarse conjuntamente por ambos cónyuges, teniendo además la contraprestación obtenida carácter ganancial por subrogación. Tras el divorcio y liquidación no existe ya sociedad de gananciales quedando extinguida la reserva de la facultad de disposición. No obstante, hay que recordar que la sociedad de gananciales no tiene personalidad jurídica y no es por tanto titular de la reserva, sino que la misma pertenece a Sebastian y Tamara y subsiste pese al divorcio.
    Si consideramos la reserva de la facultad de disponer como un derecho personalísimo, vitalicio e intransmisible, Sebastian y Tamara no pueden acordar que se adjudique a Tamara, sino que sigue perteneciendo a ambos . Además esta falcultad de disponer no tiene valor económico por lo que no puede incluirse en la liquidación de la sociedad de gananciales.

    Tras el fallecimiento de Sebastian, se plantea si subsite la reserva de la facultad de disponer. Entendemos que si que subsiste, puesto que Tamara vive y debe respetarse su derecho; pero se plantea si podrá disponer de la totalidad del bien o sólo de la mitad.
    A favor de que sólo pueda disponer de la mitad cabe citar el caracter personalísmo y vitalicio del derecho, con la muerte de Sebastian su derecho se extingue ( art 639 ) y Tamara sólo puede disponer de la mitad del bien inmueble.
    No obstante, puede entenderse que corresponde por entero a Tamara por aplicación análogica del artículo 521 que en sede de usufructo establece que no se extinguirá hasta la muerte del último que sobreviva, estableciéndose un usufructo conjunto y sucesivo. Se puede entender también que hay un acrecimiento a favor de Tamara, y que en la figura de la donación de un bien ganancial con reserva de la facultad de disponer hay que entender que la voluntad de los cónyuges es que se pueda ejercer sobre la totalidad del bien, y en el supuesto planteado esta voluntad subsiste pese al divorcio ya que ambos cónyuges querían que se adjudicará en su totalidad a Tamara.
    Por lo tanto Tamara podrá vender el bien ganancial donado a Unai.

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  13. En primer lugar, nos encontramos en el supuesto ante 3 sujetos, Sebastián y Tamara, casados en régimen de gananciales, y su hijo Unai. Ningún dato más conocemos de los protagonistas, así pues, presumimos que todos son mayores de edad, de vecindad civil común, capaces para realizar los actos que describe el supuesto y que no existe ningún otro hijo de Sebastián o Tamara, juntos o por separado.

    El primer negocio jurídico que realizan es una donación de un bien inmueble ganancial por parte de Sebastián y Tamara a Unai, reservándose la facultad de disponer los donantes. Ante ello podemos realizar una serie de comentarios:

     Es una donación de inmueble realizada en escritura pública, por lo que se cumple el requisito del artículo 633 Cc en cuanto a la validez de forma.

     Es un bien ganancial, lo que exige el consentimiento de ambos cónyuges para tener validez al amparo de los artículos 1322 y 1378 Cc. Y no hay motivo para pensar que no existe un consentimiento conjunto, puesto que ambos acuden a la Notaria. De faltar dicho consentimiento conjunto nos encontraríamos ante un acto nulo por aplicación del artículo 1322, pero como remarcamos, no parece ser el caso.

    Si bien, a partir de aquí nos encontramos una serie problemas en base a dos supuestos: no se habla de traditio, ni tampoco de aceptación por parte de Unai, lo que nos permite optar por una postura positiva o negativa ante tales hechos y las consecuencias de seguir una u otra opción son muy importantes. Así:

    1. Parece que la mayor parte de la doctrina considera la donación como un contrato y por lo tanto requiere de título y de modo. En este caso hay título, pero no sabemos si hay modo. Si entendemos que lo hay habría transmisión del dominio, mientras que si no lo hubiese no se habría producido dicha transmisión y con sólo el título, el bien inmueble continuaría siendo propiedad de Sebastián y Tamara.

    2. No obstante, no faltan autores que consideran que la donación es un acto dispositivo y que por lo tanto es suficiente el título para producir la transmisión del dominio, con lo que la falta de aceptación no sería un problema y Unai sería siempre dueño del inmueble.

    Ante este supuesto particular, prefiero optar por la postura mayoritaria y entender que la donación necesita de título y modo, y existiendo el título me inclino por presumir que hubo modo, en concreto, una tradición instrumental del artículo 1462. 2 Cc (por vía analógica) y que Unai es propietario del inmueble con la limitación de la reserva de disponer de sus padres, algo perfectamente posible al amparo del artículo 639 Cc.

    En cualquier caso, sigue existiendo un nuevo problema, acepta o no acepta Unai la donación, nada se dice al respecto. Sin aceptación de Unai nunca habría obligación por parte de sus padres ni surtiría efecto la donación en base al artículo 629 Cc. En cualquier caso, parto de la hipótesis contraria y considero que, aunque no se mencione, sí hubo aceptación por parte de Unai, realizada en el mismo acto de otorgamiento de la escritura, por lo que deviene propietario.

    Posteriormente se realiza una segunda donación, esta vez es Sebastián quien dona un bien inmueble privativo a Unai con reserva de facultad de disposición. De nuevo podríamos plantearnos los mismos problemas que en el caso de la anterior donación, siempre que partamos de que la donación se realizó en escritura pública en cumplimiento del artículo 633. De ser así, optaría por las mismas opciones expuestas para la donación anterior. Pero en este caso considero que la omisión del otorgamiento en escritura pública no es baladí y que, por lo tanto, la donación es nula y no ha tenido lugar la transmisión del dominio. El inmueble continúa siendo propiedad de Sebastián.

    No obstante, se produce una segunda donación sobre el inmueble, en este caso de la facultad de disponer a favor de Tamara. No parece que exista problema en este acto de Sebastián al amparo del artículo 1323 Cc. Además, esta vez sí que se realiza en escritura pública, por lo que si ha mediado aceptación la donación es valida y así lo entiendo.

    Posteriormente, Sebastián y Tamara se divorcian y acuerdan que la facultad de disponer del bien ganancial pase a Tamara, acto también válido al amparo del citado 1323 Cc. Si bien, el divorcio lleva consigo una importante consecuencia al amparo del artículo 102. 2º del Cc y es que quedan revocados todos los consentimientos y poderes que cualquiera de los cónyuges hubiese otorgado al otro, por lo que Tamara pierde por ministerio de la ley el poder de disposición del inmueble privativo, aunque conserva el poder sobre el ganancial por ser un acuerdo entre cónyuges durante la liquidación y suponemos que algo recibiría a cambio Sebastián.

    Finalmente muere Sebastián y, como nada se menciona al respecto, entendemos que lo hace intestado. Ello supone de acuerdo con los artículos 912 y siguientes del Cc que sea llamado como heredero abintestato a la totalidad de su herencia su hijo Unai (artículos 930 y siguientes), más allá de la mitad de gananciales que correspondiese a Sebastián y de la que nada sabemos, lo que es evidente es que a Unai le corresponde el inmueble privativo y de él no podrá disponer su madre Tamara, de acuerdo con lo expuesto.

    Así, concluimos con que Tamara sólo podrá disponer del bien ganancial.

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  14. En primer lugar debemos certificar ,a falta de prueba en contrario, que los protagonistas son mayores de edad y tienen plena capacidad de obrar así como vecindad civil común. Procedemos a analizar cada una de las donaciones por separado:

    – Donación bien privativo con reserva facultad de disponer:

    Debemos presumir que la donación se ha realizado cumpliendo todos los requisitos jurídicos necesarios para su validez. La cuestión del caso radica en la naturaleza jurídica de la facultad de disponer. SI consideramos que es personalísima, no podría transmitir su derecho a su Tamara, solo podría ejercitar la facultad de disponer el donante, en este caso Sebastián. A favor de esta postura podemos afirmar el alcance vitalicio que tiene este derecho que se desprende del art. 639 CC. El cual afirma que no se podrá transmitir este derecho a los herederos del donante, debido a su carácter personalismo.

    Por otra parte nos encontramos en la postura de aquellos que afirman que la facultad de disponer es un derecho transmisible. A su favor nos encontramos los argumentos de la libertad de pactos del art. 1255 CC así como la posibilidad que tiene el donante de establecer un pacto de reversión en la donación, tanto a su favor como a favor de un tercero con las limitaciones de las sustituciones fideicomisarias. Atendiendo al principio general de “ quien puede lo mas puede lo menos”, consideramos que dado el derecho que tiene el donante de facultar a un tercero a revertir la donación, no puede encontrarse inconveniente en poder transmitir la facultad de disponer dentro de los mimos limites que el Código impone para el derecho de reversión. Por todo esto afirmamos que sí es posible la donación de la facultad de disponer de Sebastián a Tamara porque ésta se encuentra dentro de las limitaciones del art. 781 CC, al estar viva en el momento del fallecimiento. Por último debemos mencionar que Tamara podrá disponer del bien donado, pero no podrá quedárselo para sí misma.

    – Donación bien ganancial con reserva facultad de disponer:

    Con la misma presunción del caso anterior acerca de los requisitos de validez, no plantea ningún problema la donación de un bien ganancial con reserva de la facultad de disponer mientras la sociedad de gananciales está vigente, ya que la facultad les corresponde a ambos.

    Los problemas se plantean una vez se ha disuelto la sociedad de gananciales, en consonancia al mismo problema del apartado anterior acerca del carácter personalísimo o no de la donación.

    Podemos encontrar diversas posturas:
    – Se extingue la facultad de disponer: si el bien tenia carácter ganancial y donan los dos, la reserva era de la sociedad, al disolverse esta debe extinguirse. En su contra podemos afirmar que la sociedad de gananciales carece de personalidad jurídica.

    – Posibilidad de Tamara de disponer de la mitad: en la sociedad de gananciales a cada cónyuge le corresponde la mitad de los bienes, por lo tanto la facultad de disponer también le puede corresponder por mitad. Pero en su contra debemos afirmar que este derecho no es evaluable, ya que no tiene contenido patrimonial.

    – Tamara puede ejercitar la facultad de disponer por la totalidad de la cosa donada:
    Algunos niegan esta posibilidad en base al carácter personalísimo de la facultad de disponer, pero podemos considerar que en atención a la finalidad propio de la reserva de la facultad de disponer, es una medida de protección que tiene el donante de disponer de la donación en el caso que tenga necesidad. En este supuesto debemos entender que la donación ganancial con la reserva, pretende que cualquiera de los cónyuges tenga la posibilidad de disponer del bien en caso de necesidad, y en concreto en este supuesto nos encontramos con la voluntad de Sebastián de favorecer a Tamara.

    Además también podemos argumentar que en el caso que resultara intransmisible la facultad de disponer, si la sociedad se liquida no tendría sentido exigir a ambos cónyuges que se pongan de acuerdo con posterioridad para poder ejercitar la acción. Sería contradictorio obligar a ambos a mantener una relación posterior a la ruptura matrimonial.

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