Donaciones 1

Antonio está viudo y tiene tres hijos: Ramiro, Sara y Tera, todos mayores de edad y de vecindad civil común.

Quiere donarle a su hijo Ramiro una casa de campo medio abandonada, que le pertenece por herencia de su madre. Como Ramiro no tiene tiempo, ya que tiene múltiples compromisos internacionales, acude Antonio a la notaría y en escritura pública de donación con dispensa de colación, dona la casa de campo a Ramiro, quien no comparece, y requiere al Notario para que notifique a Ramiro dicha donación apercibiéndole de que tiene un plazo de treinta días naturales para aceptarla y que si no manifestare su voluntad en contra en dicho plazo se entenderá aceptada la donación.

Ramiro es notificado por el Notario y le manda un wasap a su padre aceptando y agradeciéndole la donación.

Posteriormente acuden Antonio y Ramiro a la casa de campo y Antonio le entrega las llaves de la misma y señala los linderos y le dice: “Todo esto ahora es tuyo”.

Ramiro invierte mucho dinero en la casa de campo hasta hacer una mansión con todo tipo de lujos hasta con helipuerto.

Fallece Antonio con testamento en el que instituye herederas a Sara y Teresa, y reconoce la legítima a Ramiro, pero manifestando que ya ha sido pagada con exceso en vida por lo que nada tiene que reclamar a sus hermanas.

Sara y Teresa acuden al Registro de la propiedad y observan que la casa de campo continúa estando a nombre de su padre y pretenden otorgar escritura de herencia, adjudicándose la casa de campo.

¿A quien pertenece la casa de campo?

13 comentarios en “Donaciones 1”

  1. En este supuesto cabría abordar dos cuestiones:

    1) La ineficacia de la donación.

    La donación de Antonio a Ramiro es ineficaz y no produce efecto alguno, pues el art. 633 Cc exige la forma de la donación con carácter ad solemnitatem, requiriendo, no sólo que la donación se haga en escritura pública, sino también que la aceptación conste en la misma escritura de donación o en otra separada, requisito indispensable que no se cumple.

    Si Ramiro, enterado de esta falta tras el fallecimiento de Antonio, quisiera posteriormente otorgar escritura de aceptación de la donación, tampoco produciría ésta efecto, pues la aceptación debe hacerse en vida del donante, en virtud de este mismo precepto.

    En cuanto a la tradición operada por la entrega de las llaves, no producirá transmisión del dominio, pues sólo hay modo, pero no título. Además, el título de la donación de inmuebles debe ser siempre la escritura con los requisitos del art. 633 Cc, y el otorgamiento de la misma ya implicaría modo o traditio ficta, ex art. 1462.2 Cc, sin ser necesaria la entrega de llaves.

    Señalar, por último, la negligencia cometida por el Notario autorizante de la escritura de donación, al no informar a Ramiro de la forma en que debía aceptar y al prever, ante el silencio administrativo de Ramiro, la aceptación tácita de la donación, no admisible en nuestro Derecho.

    2) Interpretación del testamento de Antonio:

    Antonio, en el testamento, reconoce la legítima de Ramiro, por lo que éste no habría sido preterido desde un punto de vista subjetivo. Ahora bien, desde el punto de vista objetivo sí habría preterición no intencional, pues Ramiro, legitimario de su padre ex arts. 807 y 808 Cc, no habría recibido atribución patrimonial alguna, ni en vida del causante, ni en su sucesión. Y, acudiendo al art. 814.2.2º Cc, procedería anular la institución de herederos y abrir la sucesión intestada, por analogía con el art. 912 Cc, dividiendo la herencia por partes iguales entre los tres hijos del testador, ex art. 932 Cc.

    Sin embargo, esta solución tan estricta ataca a la verdadera voluntad del testador, que quiso desigualar a los herederos forzosos, al tener la voluntad de realizar una donación con dispensa de colación a favor de Ramiro.
    Y, teniendo en cuenta que la voluntad del testador debe ser considerada como ley de su sucesión, ex art. 675 Cc, procede realizar una interpretación amplia de las disposiciones testamentarias, entendiendo que Antonio daba por eficaz la donación y que, de no ser así, reitera en su testamento la voluntad de atribuir a Ramiro la casa de campo, pagando la legítima y adjudicándole también el exceso.

    Por tanto, realizando una interpretación conjunta de su voluntad testamentaria y de la voluntad manifestada en la donación que resultó ser ineficaz, y teniendo en cuenta que las donaciones con dispensa de colación se imputan en el siguiente orden: parte libre, mejora, legítima estricta, concluimos que la casa de campo corresponde a Ramiro y que se le imputará en este orden. Teresa y Sara serán herederas en el resto de los bienes.

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  2. El problema que se plantea es dilucidar si Ramiro adquirió o no el dominio del inmueble.
    La primera cuestión es si puede considerarse válida la donación con la circunstancia que ha introducido Antonio, esto es, que la donación se entienda aceptada aunque Ramiro no se manifieste al respecto. Recuerda al supuesto que contempla el art.1005 del CC sobre la aceptación de la herencia, siendo ambos actos de disposición a título gratuito, podría aplicarse analógicamente esta norma jurídica (y más aún cuando en este caso la donación parece ser en concepto de legítima), sin embargo la regulación expresa de los requisitos formales de la donación excluyen esta posibilidad.

    Sobre la necesidad de la aceptación del donatario, la jurisprudencia ha sido clara al establecer que este requisito, que exige el art. 630, es “ad solemnitatem” y la nulidad que indica el precepto se trata de un supuesto de nulidad absoluta, sin posibilidad de subsanación. Ramiro acepta por wasap, pero en cuanto a la forma, queda fuera de los límites establecidos en el art. 633, ya que cuando la donación tiene por objeto cosa inmueble, la aceptación deberá notificarse en forma auténtica como exige el inciso final, por ello, considero que la donación no es válida.

    Por otro lado, se produce posteriormente un acto entre Antonio y Ramiro, que podría considerarse un supuesto de tradición simbólica: la entrega de llaves. Conforme a la teoría del título y modo (art. 609 CC) para transmitir la propiedad es necesario justo título y modo.
    Con respecto a la entrega o modo, se cumple con el acto simbólico de la entrega de las llaves. Y en cuanto al título, se plantean mayores problemas y encontramos las siguientes posibilidades:
    a) el título es la sucesión: pero al tener vecindad civil común, no es posible una disposición futura de herencia (art. 1271.2 CC)
    b) la donación: pero ya hemos concluido que no es válida.
    c) la prescripción adquisitiva: no ha transcurrido el plazo suficiente para ello.

    Ante esta situación, podemos concluir que:
    1) Ramiro no adquirió el dominio de la casa, por lo que sus hermanas podrían adjudicarse la misma.
    2) Ramiro adquirió el dominio de la casa, en virtud del título sucesorio, si bien, como resulta aplicable el Derecho Común, deberá traer a colación la casa, no obstante la dispensa de Antonio (art. 816 CC).

    Considero esta última opción la más adecuada, por respetar la última voluntad de Antonio, pero sin olvidar los derechos sucesorios que corresponden a las hermanas de Ramiro.

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  3. TOMS:

    En primer lugar y respecto de la aceptación de la donación, diremos que; si bien es cierto que Antonio formaliza la donación de cosa inmueble en escritura pública, tal como exige el art. 633.1CC, no podría considerarse válida la cláusula por la cual se entiende la aceptación tácita del donatario si éste no manifiesta su aceptación en el plazo de 30 días, ya que, como prevé el segundo inciso de este mismo artículo, podrá hacerse la aceptación en la misma escritura de donación o en otra separada pero no producirá efecto si no se manifiesta en vida del donante. En este sentido se entiende que la aceptación es obligatoria y por tanto no puede presumirse. Y en el caso que la aceptación se manifieste en otra escritura separada, deberá notificarse en forma auténtica al donante para que se perfeccione la donación. La donación por tanto no produciría efecto, pues si bien es cierto que el donante tiene conocimiento de la aceptación, ésta no se formaliza por los trámites legales pertinentes tratándose de inmuebles. La donación no se perfecciona entonces de acuerdo con el art. 623CC.
    El bien inmueble por tanto, forma parte de la masa hereditaria, y pertenece a los tres hermanos. Ahora bien, podría entenderse que la voluntad del testador es que dicho inmueble pertenezca a Antonio, tal y como se desprende del testamento, por lo que, dicho bien podría adjudicársele por la parte de legítima que le correspondería. Si excediese el bien del valor que corresponda al tercio de legítima, entonces Antonio debería abonar el exceso a sus hermanas, Sara y Teresa, no operando la dispensa de colación en este caso, debido a la misma falta de perfección del negocio jurídico (donación).

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  4. En primer lugar, respecto a la donación; no se entenderá aceptada puesto que en virtud del art. 633 del CC para que se entienda aceptada la donación por Ramiro al tratarse de un inmueble debería haberse hecho en escritura pública. Por tanto, la casa de campo no ha salido de la propiedad de Antonio y en ningún momento ha pertenecido a Ramiro.

    En segundo lugar, en lo relativo a la sucesión de Antonio la casa de campo debe ir incluida dentro de su haber, porque en ningún momento perdió la titularidad de la misma. Y corresponderá a los tres hijos, puesto que aunque Antonio dispuso que Ramiro no puede reclamar a sus hermanas porque ya ha sido pagada su legitima en exceso, deberá de corroborarse con lo que recibió en vida de Antonio y si colacionaba o no. Sin incluir la casa de campo que como ya hemos apuntado a efectos legales nunca recibio la propiedad. Y en el caso de que no hubiera recibido la suficiente para cubrir la legitima cabria la posibilidad de entablar la acción de complemento de legítima del art.815 CC.

    Y por último, en cuanto a las mejoras que realizó Antonio en la finca de campo, al entender que Ramiro tuvo la posesión de la misma de buena fe porque se lo corroboraban los actos de Antonio, acudimos al art. 454 y por tanto, los gastos de puro lujo o mero recreo no son abonables al poseedor de buena fe, puesto que entendemos que transformar la casa de campo en una masión con helipuerto, lo son; pero podrá retirar los adornos con que hubiese adornado o encarecido la casa con la condición de que no menoscabe la misma.

    Podemos concluir, por tanto, que la finca de campo siempre ha sido de Antonio y con su fallecimiento pertenece a sus hijos.

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  5. En este primer supuesto vamos a analizar la donación realizada por Antonio a su hijo Ramiro, a fin de determinar la validez de la misma y las consecuencias posteriores respecto de la sucesión del mismo.
    Tal y como se nos señala, Antonio, viudo, realiza una donación a favor de su hijo Ramiro, mediante la cual dispone de un inmueble con dispensa de colación señalada en la propia donación. Ramiro no acude al acto de donación señalando su padre que si en el plazo de 30 días desde el requerimiento notarial que realiza para que manifieste si acepta o renuncia la misma, se entenderá aceptada la donación por Ramiro. Recibido el requerimiento, Ramiro manda un whatsapp a su padre aceptando y agradeciendo dicha donación, y pasa a realizar y utilizar la casa de campo donada como efectivo propietario de la misma, una vez su padre entrega las llaves de la vivienda al mismo.
    Por lo tanto el principal problema que se nos plantea es determinar si efectivamente se ha producido dicha transferencia de dominio a favor de Ramiro, cumpliéndose todos los requisitos necesarios para que se haya perfeccionado la donación.
    En un principio podríamos pensar que se ha producido dicha transferencia dominical a favor de Ramiro, dado que encontramos un título apto para ello como es la escritura de donación, como un modo, es decir, un efectivo traspaso posesorio consistente en nuestro supuesto en la entrega de las llaves a favor del mismo conforme al art. 1463 C.c, relativo a la tradición respecto de los bienes muebles, pero declarando el Tribunal Supremo en reiteradas ocasiones que este precepto es igualmente aplicable respecto de los bienes inmuebles.
    Sin embargo, debemos analizar si se han cumplido los requisitos necesarios del negocio jurídico en cuestión, en este caso la donación, dado que nos encontramos ante una donación de bienes inmuebles, y en torno a la misma se ha planteado cual es el valor de la forma para la perfección de la misma. Respecto de la misma, debemos partir de lo establecido en el art. 633 C.c. , que exige el otorgamiento en escritura pública para la validez de la donación de cosa inmueble, debiendo constar la aceptación igualmente en escritura pública, sea la misma de donación u otra separada, y debiendo realizarse dicha aceptación en vida del donante. Además, la previsión realizada por Antonio en el requerimiento notarial no tiene validez en base a lo establecido en el art. 630 C.c., puesto que carece de poder necesario para aceptar la donación en nombre de su hijo. En la donación se establece el carácter ab solemnitatem de la donación, y por lo tanto en nuestro supuesto no se han dado los requisitos exigidos con carácter esencial para que se produzca dicho traspaso dominical.
    A consecuencia de todo lo señalado anteriormente, el bien, pese a las mejoras realizadas por Ramiro, formaría parte del patrimonio relicto por Antonio y formaría parte de su sucesión, debiendo llevarse a cabo las operaciones determinadas para su efectiva adjudicación a quien corresponda, y teniendo Ramiro derecho a percibir la legitima estricta correspondiente, que si es posible, podrá hacer efectiva sobre la misma casa de campo.

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  6. En primer lugar, advertimos que todos los sujetos intervinientes son mayores de edad, tienen plena capacidad de obrar y ostentan la vecindad civil común. El principal problema que se plantea es saber a quién pertenece la casa de campo.
    Como señala el supuesto, la casa pertenece a Antonio por herencia de su madre y éste la dona a su hijo Ramiro en escritura pública con dispensa de colación. Ramiro no comparece en la escritura para aceptar, sino que recibe una notificación del Notario apercibiéndole de que tiene 30 días naturales para aceptarla y, si no manifiesta su voluntad en contra, se entenderá aceptada. Éste acepta por medio de un mensaje de WhatsApp. Después Antonio le entrega las llaves de la casa y le dice que es suya.
    Aquí nos planteamos si después de estas actuaciones, Ramiro ha adquirido la propiedad de la casa.
    – Se puede entender que sí pues la donación del inmueble se ha hecho en escritura pública (ex. Art. 633 CC) y el donatario no ha manifestado su voluntad en contra dentro del plazo de 30 días, por lo que se entiende aceptada. Esta cláusula en la escritura de donación sería válida en cuanto ha de respetarse la voluntad del donante. Además, se entiende que la entrega de las llaves de la casa conllevaría el efecto traditorio para transmitir el dominio, aplicando por analogía lo dispuesto en el art. 1463 CC para los bienes muebles. Por tanto, Ramiro tendría título y modo y habría adquirido el dominio. El hecho de que la casa siga inscrita en el Registro de la Propiedad a nombre de su padre Antonio no implica que Ramiro no haya adquirido la propiedad, pues en nuestro ordenamiento rige la teoría del título y el modo y la inscripción es declarativa, como regla general.
    – Sin embargo, consideramos preferible mantener que Ramiro no ha adquirido el dominio de la casa, pues la forma en la donación de inmuebles se considera ad solemnitatem y debe constar en escritura pública, lo cual se cumple en este supuesto. Pero el art. 630 CC exige al donatario, so pena de nulidad, aceptar la donación por sí o por persona autorizada. Y el propio art. 633 CC señala que: “La aceptación podrá hacerse en la misma escritura de donación o en otra separada; pero no surtirá efecto si no se hiciese en vida del donante. Hecha en escritura separada, deberá notificarse la aceptación en forma auténtica al donante y se anotará esta diligencia en ambas escrituras”.
    En base a estos preceptos, entendemos que la exigencia de aceptación de la donación en escritura pública también se hace como requisito ad solemnitatem, cosa que no se ha producido y, por tanto, Ramiro no ha adquirido el dominio aunque después su padre le entregue las llaves de la casa y le diga que es suyo, con el efecto traditorio que conlleva, pues en este caso Ramiro tendría modo pero no título, ya que al no haber aceptado en escritura pública, la donación es nula.
    La única forma en que Ramiro podría adquirir el dominio sería mediante usucapión extraordinaria por la posesión no interrumpida durante 30 años (ex. Art. 1959 CC). Pero aunque nada se diga en el supuesto, vamos a suponer que no se ha dado este plazo.
    Por otra parte, Antonio fallece con testamento en el que instituye herederas a sus hijas Sara y Teresa. Reconoce la legítima a Ramiro, pero señala que ya ha sido pagada con exceso en vida, por lo que no tiene nada que reclamar a sus hermanas, las cuales pretenden otorgar escritura de herencia adjudicándose la casa de campo. La solución aquí vuelve a depender de si entendemos que Ramiro era o no propietario.
    – Si habíamos entendido que sí en base a los argumentos anteriores, Ramiro es dueño de la casa y ésta no se integra en el caudal relicto. No obstante, habría que realizar las operaciones de conmutación e imputación del art. 818 CC para saber si esa donación es o no inoficiosa y, en caso de serlo, reducirla o suprimirla en cuanto al exceso por perjudicar las legítimas de Sara y Teresa.
    La donación tampoco sería colacionable, pues así lo dispuso Antonio en la escritura de donación, salvo que la donación deba reducirse por inoficiosa (ex. Art. 1036 CC). Y Ramiro es legitimario, pero no es heredero porque se le reconoce su legítima en base a la donación recibida en vida de su padre, supuesto posible porque en nuestro ordenamiento la legítima puede atribuirse por cualquier título, no sólo el de heredero.
    – No obstante, como antes dijimos, consideramos preferible mantener que Ramiro no adquirió el dominio de la casa, por ser la donación nula. Por tanto, la casa se incluiría en la herencia de Antonio y podría adjudicarse a Sara y Teresa en la partición. Aunque Ramiro tendría derecho a su legítima estricta, que podría ser satisfecha mediante la adjudicación de la casa.
    Es evidente que Antonio otorga su testamento pensando que la donación era válida y por eso sólo reconoce la legítima a Ramiro manifestando que ya ha sido pagada en vida. Pero como no hay tal donación, entendemos que hay preterición no intencional. Ramiro debería ejercitar la correspondiente acción para conseguir la anulación de la institución de herederos (ex. Art. 814.2 CC). Si prosperase la acción, habría de abrirse la sucesión intestada, siendo herederos los 3 hijos por partes iguales, pudiendo adjudicarse la casa cualquiera de ellos en la forma que pacten. Aunque si fuera adjudicada a Sara y Teresa, estarían obligadas a abonar a Ramiro los gastos invertidos en la casa durante el tiempo que la poseyó de conformidad con las reglas de los arts. 451 y ss. CC.

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  7. Analizando en primer lugar los elementos de la donación, podemos distinguir entre los elementos personales, entendiendo que Antonio tiene capacidad para disponer y la libre disposición de la casa de campo, por lo que la donación sería válida desde este punto de vista. Atendiendo a los elementos reales, conforme al art.834, la donación puede comprender todos los bienes del donante o parte de ellos; sin embargo, desde el punto de vista de la forma el art. 633 exige que tanto la donación de los bienes inmuebles como la aceptación consten en escritura pública.
    Teniendo en cuenta este último requisitos existen dos posiciones:
    Aquellos que consideran la forma en la donación como un requisito “ad solemnitatem”, es decir, esencial y cuya omisiçon de termina la nulidad de la donación y por lo tanto la falta de trasnmisión del dominio, basándose en la consideración de la donación como un modo de adquirir en atención a la enumeración del art.609.
    Y por otra parte, los que consideran la donación como un contrato, constituyendo la escritura pública el modo o la tradición necesaria para la transferencia del dominio, pero que en este caso podría suplirse por la entrega material que se verifica mediante la entrega de las llaves.
    La mayoría de la doctrina entiende el requisito de forma en la donación como un elemento esencial, por lo que la falta de esta determina la nulidad del contrato y que no se produzcan los efectos jurídicos pretendidos por las partes, por lo que en este caso la propiedad de la casa de campo no se transmite a Ramiro, perteneciendo a sus hermanas en virtud de su institución como herederas, sin perjuicio de los derechos que le corresponden a Ramiro como poseedor de buena fe a los gastos, mejoras y frutos, de conformidad con los artículos 451 y siguientes.
    Además, por último, también podemos considerar que si hubiesen transcurrido diez años desde la entrega de la posesión a Ramiro, éste podría haber adquirido la propiedad por usucapión en virtud de los arts.1940 y siguientes.

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  8. La donación de la casa de campo deberá llenar los requisitos de forma impuestos por el artículo 633, se realiza en escritura pública por el donante Antonio,el donatario Ramiro no comparece.

    Se puede entender que  hay aceptación tácita pues no manifiesta su voluntad en contra en el plazo de 30 días, además el código civil no exige que conste de forma expresa. Por otro lado es la solución dada para la aceptación de la herencia por el artículo 999.
    La donación es perfecta de acuerdo con el Art.629 desde la aceptación tácita, ésta es la que se realiza por actos concluyentes que implican necesariamente la voluntad de aceptar y además de no renunciar  Ramiro invierte una gran cantidad de dinero en el inmueble.
    Si se entiende que de acuerdo con el Art.623 para su perfección es necesario el conocimiento del donante se podría entender que desde el momento en el que transcurre el plazo de 30 días sin renunciar el donante tiene conocimiento de la aceptación.
    Por otro lado se envía un mensaje de wasap aceptando la donación que si bien puede plantear dudas sobre su validez como prueba, en principio cabría admitirlo ya que deja constancia no solo del contenido sino también de la fecha e identidad.

    Otra posible solución sería considerar que no compareciendo Ramiro al otorgamiento, la aceptación debía realizarse de forma expresa en escritura separada dada la literalidad del artículo 633.El mensaje de wassap no sería suficiente pues tiene la consideración de documento privado.

    De seguirse la primera posición la donación sería válida de manera que tras el fallecimiento de Antonio habría que proceder a realizar las operaciones de computación e imputación. Se trata de una donación con dispensa de colación por lo que podría ser imputable a la mejora. Habría que determinar si existe o no inoficiosidad
    Sara y Teresa sucederían como herederas y a Ramiro le correspondería la legítima. Esta parece que es más conforme con la voluntad del testador.

    De seguirse la segunda la donación sería nula, viéndose perjudicado Ramiro que sólo percibirá su legítima.

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  9. Resolveremos el presente supuesto teniendo en cuenta en todo caso que todos los implicados tienen vecindad de derecho común y plena capacidad para otorgar los actos descritos.
    La principal problemática en este caso es la de determinar si efectivamente ha tenido lugar la transmisión del dominio de la finca rústica a Ramiro en virtud de la pretendida donación.
    Desde el punto de vista de los elementos personales no encontramos problema, pues donante y donatario tienen plena capacidad para donar y para recibir respectivamente, ya que Antonio (donante) es propietario privativamente del bien donado, y tanto él como su hijo tienen absoluta capacidad jurídica y de obrar, según se expresa en el propio enunciado.
    Desde el punto de vista de los elementos reales tampoco parece existir problemática, pues no hay indicios de que se estén vulnerando los límites del art 634 CC, y no cabe duda de que la finca rústica es un bien presente, como exige el art 635.
    Las dudas se plantean en cuanto a los elementos formales. Se cumple el requisito de realizar la disposición en escritura pública de donación, tal y como exige el art 633. Se cumple también el requisito de la aceptación en vida del donante, como también exige el art 633. Sin embargo, dicha aceptación no consta en escritura pública ni se notifica fehacientemente al donante, como también exige el expresado artículo. Por ello, debemos dilucidar si la forma de la aceptación es requisito esencial para la existencia de la donación o, por el contrario, mero requisito de ejecución que en nada afecta a la perfección del acto dispositivo.
    Para defender que la forma de la aceptación es esencial, podríamos basarnos en el tenor literal del artículo 633, del que parece desprenderse la necesidad de que la aceptación conste siempre y en todo caso en escritura pública, pues simplemente se da la opción al donatario de aceptar “en la misma escritura de donación o en otra separada”, pero no parece que quepa la posibilidad de realizarla en forma distinta de la escritura pública. Por tanto, según esta tesis la donación sería nula de pleno derecho por no haberse observado los requisitos esenciales de forma.
    Sin embargo, encontramos numerosos argumentos para defender que concurrieron todos los requisitos para la perfección de la donación:
    – En primer lugar, hay una escritura pública de donación. Hay, por tanto, título.
    – También hay modo, pues encontramos entrega en distintas modalidades: instrumental (la propia escritura pública), “longa manu” (cuando Antonio señala la finca y manifiesta a su hijo que ahora ya le pertenece) y simbólica (por la entrega de llaves), ex arts 1462 y 1463 CC.
    – Ambos requisitos (título y modo) serían indispensables si consideramos la donación como un contrato. Pero también podríamos defender la existencia de la donación si consideramos ésta como un verdadero modo de adquirir, puesto que en tal caso ni siquiera sería esencial la aceptación, sino que simplemente se exigiría esa aceptación en base al principio general de nuestro derecho que impide a cualquier persona adquirir derechos contra su voluntad.
    – Pero, en cualquier caso, encontramos aceptación del donatario. El donante, en el propio título, había previsto la posibilidad incluso de que la donación se aceptase tácitamente por el donatario, mediante su silencio. Pero además, en este caso, la aceptación se da de forma expresa, mediante un mensaje de agradecimiento. Incluso Ramiro realiza posteriormente mejoras de importancia en la finca, lo que confirma su voluntad de aceptar la donación.
    – La aceptación se ha producido antes de que Antonio haya revocado la donación, cumpliéndose así los requisitos de los artículos 623 y 629.
    – Además, no cabe duda de que la voluntad de Antonio es que esa finca pase a pertenecer a Ramiro, lo que confirma posteriormente en su testamento. Incluso dispensa a su hijo de colacionar dicho bien, lo que con mayor razón nos permite afirmar que la voluntad de Antonio es que esa finca, y no simplemente su valor económico ni cualquier otro bien, sino que específicamente esa finca pase a pertenecer a Ramiro.
    – Por otro lado, del tenor literal del artículo 633 se desprende que la donación no será válida si no se hace en vida del donante, pero la validez no se verá afectada por el simple hecho de que esa aceptación no se haga en escritura pública.
    – Y en cualquier caso, incluso en el supuesto de considerar necesaria esa escritura pública de aceptación como requisito ad solemnitatem, cabría la posibilidad de que se llenase dicha forma a posteriori, lo que daría lugar a la convalidación del negocio jurídico nulo por defecto de forma.

    Concluimos, por todo ello, que efectivamente existió una donación perfecta a favor de Ramiro. Sus hermanas no pueden pretender que se les adjudique la finca rústica en pago de su haber hereditario, pues esa finca ya no pertenece al causante en el momento de su fallecimiento, sino a Ramiro. Todo sin perjuicio de la posibilidad de que las hermanas soliciten la reducción de la donación por inoficiosa, en el supuesto de que la misma perjudique a su legítima, ex arts 636, 654 y ss y 819 y ss CC, siempre después de haber ejercitado las acciones de suplemento de legítima y la de reducción de legados, en su caso. También podrán las hermanas pedir que se les abone el valor de la finca rústica que exceda de la legítima de Ramiro.
    La dispensa de colación reconocida en el testamento no impediría solicitar esa reducción, pues no debemos confundir la colación en sentido propio, regulada en los artículos 1035 y ss, que es la que admite dispensa, con la colación impropia del artículo 818, que es la que sería aplicable a efectos de obtener la reducción de la donación, y que no admite dispensa.

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  10. Donaciones 1:

    Presumiendo, al no deducirse lo contrario del texto del dictamen, que Antonio es plenamente capaz y goza de poder de disposición sobre el inmueble donado, la EP de donación otorgada por él es válida al cumplir la formalidad “ad solemnitatem” exigida por el art. 633 CC. No obstante, el art. 633 CC también exige como segunda formalidad esencial para la validez de la donación que la aceptación del donatario conste en la misma EP de donación o en otra separada y, en este último caso, sea hecha en vida del donante y notificada a éste en forma auténtica. De acuerdo con ello:
    – No es válida la cláusula por la cual Antonio dispone que si Ramiro no manifestare su voluntad en contra en dicho plazo se entenderá aceptada la donación.
    – Al no comparecer Ramiro a la EP de donación, para que esta sea válida y produzca sus efectos (traspaso a su favor de la propiedad del inmueble), deberá hacer constar su aceptación en otra EP otorgada en vida de Antonio y notificarla posteriormente a éste en forma auténtica.

    Así, la aceptación por whatsapp de Ramiro no cumple los requisitos “ad substantiam” exigidos por el art. 633 CC y la donación no surte efecto; y ello a pesar de concurrir el modo de adquirir (entrega del bien donado) que exigen para la validez de la donación los partidarios de la tesis contractualista (a diferencia de los defensores de la naturaleza de la donación como modo de adquirir en sí misma, según los cuales no es preciso un modo posterior al implicarlo en sí la propia donación).

    Al fallecer Antonio, cesa la posibilidad de que la donación adquiera validez (al deber el donatario formular su aceptación en vida del donante, art. 633 CC), por lo que, Ramiro podrá ejercitar acción de suplemento de la legítima ex art. 815 CC, al no ser imputable a su legítima la donación recibida en vida de su padre; y no siendo tampoco ejercitable la acción de preterición ex art. 814 CC al requerir la preterición el doble requisito formal (falta de mención en testamento del legitimario) y material (falta de atribución), por no concurrir el primero (al reconocer el difunto en su testamento la legítima estricta a su hijo Ramiro).

    Ejercitada por Ramiro la acción de suplemento de la legítima, recibirá lo que le corresponda por razón de la misma y, podrá solicitar en el RP anotación preventiva de su derecho sobre la finca y demás bienes de su padre ex art. 46 LH. La legítima de Ramiro deberá satisfacerse con preferencia a las restantes atribuciones como herederas a sus hermanas y con cargo o no a la mencionada finca.
    – En el supuesto de que la satisfacción se haga con cargo a la finca, ésta pertenecerá sólo a Ramiro, o a él y una o sus dos hermanas (según se atribuya en la partición) si su importe excede de la cuota legitimaria estricta de Ramiro (1/9 del caudal hereditario líquido); practicándose las inscripciones en el RP a favor de los propietarios.
    – En el supuesto de que la satisfacción no se haga con cargo a la finca, sus hermanas podrán otorgar la EP de herencia a su favor e inscribirla a su nombre en el RP, al pertenecer sólo a ellas.

    En todo caso, el valor que se atribuirá a la finca a la muerte de Antonio (a los efectos de imputación a la legítima) será el que ésta tenía previas las mejoras hechas por Ramiro. A estas mejoras, en caso de se atribuya a las hermanas de Ramiro la totalidad o parte de la finca, se aplicarán las reglas sobre “liquidación de estados posesorios” de los arts. 451 y ss CC en materia de posesión, concretamente los relativos al poseedor de buena fe al poder considerársele tal (pues tanto él como su padre dieron muestras en vida (el padre con la entrega de las llaves, señalamiento de los linderos y manifestación de ser todo de su hijo, y el hijo realizando todas las obras y mejoras en la casa) de considerarse con título de posesión no viciado, tal como exige el art. 433 CC); teniendo aquél derecho al abono de los gastos necesarios y útiles con derecho de retención, y “ius tollendi” sobre las mejoras, siempre descontándose la parte proporcional de Ramiro si él es uno de los propietarios.

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  11. Para determinar a quien pertenece la finca hay que estudiar en primer lugar si la donación de la misma cumple los requisitos legales y produce la transmisión de la propiedad.
    En cuanto a Antonio (donante) tiene capacidad y poder de disposición sobre la finca, ya que es mayor de edad y la finca le pertenecía por sucesión de su madre, cumpliéndose los requisitos personales del art. 624 Cc. En cuanto a los requisitos formales, por aplicación del art. 633 Cc la donación de bienes inmuebles debe hacerse en escritura pública, teniendo esta escritura carácter ad solemnitatem; requisito que cumple Antonio.
    En cuanto a Ramiro (donatario) es preciso que acepte la donación en vida del donante y que cumpla la exigencia formal de escritura pública del art. 633Cc. Ramiro no comparece en la escritura de donación y acepte posteriormente mediante un whasapp que envía a Antonio.
    Si bien podría sostenerse la validez de la donación sobre la base de que lo que prima es la voluntad del donante, siendo el animus donandi lo esencial, de que Antonio ha cumplido la exigencia formal de escritura pública y de que en el supuesto planteado hay aceptación del donatario anterior a la muerte del donante y conocida por este, quedando por tanto perfeccionada la donación ( arts 623 y 629 Cc); hay que entender que la donación es nula.
    La aceptación del donatario es requisito esencial de validez de la donación; y tiene que ser una aceptación con los requisitos exigidos por el Código Civil: debe hacerla por sí o por representante legal con poder bastante ( art. 630), en vida del donante ( art. 633) y en la misma escritura de donación o en otra separada ( art. 633). No es necesario que comparezca en la escritura en que Antonio realiza la donación aceptándola, puede hacerlo posteriormente en otra separada, pero necesariamente en otra separada, pues el carácter ad solemnitatem de la escritura pública se refiere no sólo a la declaración del donante sino también a la aceptación del donatario.
    No queda salvada esta exigencia por la clausula contenida en la escritura de donación de que ” si no manifiesta su voluntad en dicho plazo se entenderá aceptada la donación”, pues si bien la aceptación donación no exige palabras sacramentales, no cabe una aceptación tácita o presunta.
    Por todo ello, la donación es nula, no produce efectos y la casa de campo sigue siendo de Antonio.

    Ahora bien, a continuación Antonio entrega a Ramiro las llaves de la casa de campo señalando los linderos y le dice que todo es “ahora suyo”, hay por lo tanto una traditio ficta. Hay modo, pero no título válido, por lo que se produce un traspaso posesorio a favor de Ramiro. Posesión que le da derecho a reclamar los gastos hechos en la casa de campo cuando esta se extinga. La extensión de los gastos indemnizables dependerá de la buena o mala fe del poseedor. Parece que Ramiro es poseedor de buena fe ya que cree que la donación está bien hecha y por lo tanto ignora que en su título o modo de adquirir existe vicio que lo invalida ( art. 433). Así, tendrá derecho a los gastos necesarios y útiles hechos en la casa de campo ( art. 453); en cuanto a los gastos de puro lujo o de mero recreo ( como el helipuerto) sólo tendrá derecho a llevárselos si no sufre deterioro y si el sucesor en la posesión no prefiere abonar lo gastado ( art. 455).

    Antonio fallece con testamento en el que instituye herederas a Sara y Teresa y reconoce la legítima a Ramiro, pero manifestando que ya ha sido pagada en vida. Al ser la donación nula, nada ha recibido Ramiro y tiene por tanto derecho a reclamar su legítima; pudiendo planearse si se trata de un supuesto de preterición.
    Puede sostenerse que no hay preterición porque lo esencial es la voluntad del testador al hacer el testamento, y Antonio conociendo su derecho a la legítima le ha nombrado legitimario en el testamento por lo que no hay omisión formal, remitiéndose a las disposiciones hechas en vida por lo que tampoco hay omisión material ya que Antonio creía que la donación había producido sus efectos. Ramiro podrá pedir el complemento de la legítima a Teresa y Sara por aplicación del art. 815 Cc.
    Pero también puede entenderse que si que hay preterición, pues al ser la donación nula hay una omisión material, ya que nada a dado Antonio a Ramiro en vida. Parece ser una preterición no intencional ya que se basa en un error de Antonio cometido en el momento de hacer el testamento ( pues pensaba que ya había cubierto la legítima mediante la donación aceptada por Ramiro). Por aplicación del art 814 Cc, se anulará la institución de herederos, abriéndose la sucesión intestada.
    De esta forma, la casa de campo pertenecerá por partes iguales a los tres hijos, y Sara y Teresa no pueden otorgar escritura de herencia adjudicándose la casa de campo sin el consentimiento de Ramiro.

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  12. En primer lugar, nos encontramos con Antonio, viudo y con 3 hijos: Ramiro, Sara y Teresa, siendo todos mayores de edad y de vecindad civil común, pues así lo señala el supuesto. Partimos también de la base de que son capaces para realizar todos los actos que describe el supuesto.

    En este sentido, nos encontramos con que Antonio dona uno de sus inmuebles a Ramiro y ello plantea una serie de problemas:

    1. Antonio realiza la donación del inmueble en escritura pública, por lo que da cumplimiento al requisito formal del artículo 633 del Cc.

    2. La donación se realiza con dispensa de colación, acto válido y permitido por el artículo 1036 del Cc y que sólo obliga a Ramiro a colacionar el inmueble en el supuesto de que la donación sea inoficiosa.

    3. Ramiro no comparece por motivos de trabajo por lo que Antonio realiza la donación con condición suspensiva de aceptación si no manifiesta su voluntad en contra a los 30 días naturales del requerimiento realizado por el notario. En este sentido, aunque el Código civil no parece pronunciarse al respecto, podemos considerar válidas las condiciones suspensivas, ya que se admiten por la doctrina las donaciones condicionales. Si bien es cierto, que este caso, sería una cuestión que admitiría discusión, en concreto por el resultado de la condición en sí.

    4. Por su parte, Ramiro no contesta a la notificación del notario, pero sí lo hace por whatsapp a su padre. En este caso, al amparo del artículo 633 del Cc podemos afirmar que dicha aceptación no sería válida, pues debe realizarse en todo caso por medio de escritura.

    Así pues, no parece que haya aceptación por parte de Ramiro si no consideramos como válida la condición resolutoria de la donación y desde luego, no parece que exista modo. Así:

    1. Parece que la mayor parte de la doctrina considera la donación como un contrato y por lo tanto requiere de título y de modo. En este caso parece que hay título, pero no hay un modo instantáneo, pues no hay entrega de escritura pública ni de llaves a Ramiro. El modo tiene lugar con posterioridad, ya que Antonio y Ramiro acuden al inmueble y el primero hace entrega de las llaves al segundo, por lo que Ramiro deviene propietario en este instante.
    2. No obstante, no faltan autores que consideran que la donación es un acto dispositivo y que por lo tanto es suficiente el título para producir la transmisión del dominio, con lo que Ramiro sería en todo caso dueño del inmueble con un título válido.

    En este caso particular, prefiero inclinarme por la primera postura y entender que hubo transmisión de dominio al adquirirse por Ramiro el modo. No obstante, subsiste el problema de si ha habido aceptación o no por parte de Ramiro. La donación exige en todo caso aceptación para perfeccionarse como exigen los artículos 618 y siguientes del Cc y es evidente que la realizada por vía whatsapp no es válida por defecto de forma, por lo que deberíamos discutir si la condición suspensiva impuesta por Antonio sería válida.

    En este caso particular considero que la condición suspensiva no es válida, pues trata de vulnerar la necesidad de aceptación en escritura pública que exige el artículo 633, siendo el mismo una norma imperativa, lo que provoca la nulidad del título vía 6.3 Cc. De esta forma, Ramiro ostenta el modo, pero no el título válido que le convierta en propietario antes de la muerte de Antonio, como exige el artículo 633. Lo que implica que la finca y la vivienda, a pesar de las mejoras realizadas por Ramiro continúa siendo propiedad de Antonio a su muerte, cuestión distinta es el reintegro a que tuviera derecho Ramiro en base a las normas de la posesión en el Código Civil.

    Finalmente, Antonio fallece y se observa como otorgó testamento, que merece una serie de comentarios:

    1. La institución a Sara y Teresa, siendo la de Ramiro a su legítima estricta, comprende su legítima particular y su mejora y libre disposición por mitad entre las 2.

    2. El otorgamiento de la legítima estricta a Ramiro es válido, pero, hace constar Antonio que se tuvo por pagada y aquí pueden ocurrir 2 cosas:

    a. O se refiere a bienes que no comenta el supuesto.
    b. O se refiere a la casa de campo, con lo que estaría cometiendo un doble error, pues la casa de campo nunca llegó a ser propiedad de Ramiro y en el caso de entender que lo fue, estaba libre de colación, salvo que fuere inoficiosa (cosa que desconocemos). De esta forma, Ramiro seguirá teniendo derecho a su legítima estricta.
    Concluyendo, como ya avanzamos, que la casa es propiedad de Antonio a su muerte, por lo que se integrará en la herencia sin perjuicio de las compensaciones que correspondan a Ramiro, según los artículos 453 y 454 del Cc.

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  13. En primer lugar debemos certificar, a falta de prueba en contrario, que todos los protagonistas del caso son mayores de edad, tienen plena capacidad de obrar y vecindad común.

    El primer tema a tratar es la validez de la donación de Antonio a su hijo Ramiro. Al tratarse de una donación de bienes inmuebles, el Código Civil recoge una forma determinada para su celebración. En el art. 633 CC exige el otorgamiento de la donación en escritura pública como forma “ ad solemnitatem”. Este requisito se encuentra cumplido como bien expresa el caso, ahora bien, el segundo párrafo del citado articulo expresa la necesidad de la aceptación del donatario en la misma u otra escritura y en vida del donante. En este caso, la aceptación de Ramiro se produce vía Whatsapp, en ningún momento dice el caso que se haya producido en una escritura. También debemos resaltar que en el supuesto que quisiera aceptar la donación cumpliendo la forma en momento posterior a la muerte de Antonio, esto no será posible debido a la exigencia de aceptar en vida del donante. En relación a los efectos de la falta de aceptación, el art. 630 CC determina la pena de nulidad en caso de falta de aceptación del donatario por si o por persona autorizada. Debido a los argumentos expresados debemos afirmar que la donación realizada por Antonio a favor de Ramiro es nula y no ha producido ningún efecto.
    Debemos también tener en cuenta la entrega de llaves que hace Antonio. En este caso podríamos entender que nos encontramos en un supuesto de tradición instrumental. En nuestro ordenamiento prevalece la teoría del título y el modo para adquirir el dominio, si bien es cierto que la entrega de llaves supone el modo, en este caso no adquiere Ramiro el dominio puesto que falta el título, al ser la donación nula de pleno derecho.

    Una vez analizado esto, debemos atender a la sucesión de Antonio. En su testamento instituye herederas a sus hijas Sara y Teresa, dejando a Ramiro únicamente la legítima en consideración a la donación de la finca, teniendo el carácter de no colacionable. Según lo examinado con anterioridad, la donación es nula de pleno derecho y no produce efecto alguno. Por lo tanto la finca debe incluirse de nuevo en la masa hereditaria.

    Resulta claro que la voluntad de Antonio era entregar a Ramiro la finca computándola en su legitima e incluso el exceso, sin derecho a reclamar a sus hermanas. Antonio fallece creyendo que la donación era válida, por lo tanto podemos afirmar que Ramiro ha sufrido una preterición no intencional, y según el art. 814.2 CC puede ejercitar la acción para que se anule la institución de herederos y se abra la sucesión intestada, siendo tres hijos por partes iguales.

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